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Open Access Historia de los Medicamentos

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<&59;p>&59;<&59;strong>&59;Cómo evolucionaron los medicamentos<&59;/strong>&59;<&59;/p>&59;<&59;p>&59;La historia de los medicamentos hace parte del devenir del hombre y de la historia de la medicina.<&59;/p>&59;<&59;p>&59;Desde siempre, el ser humano buscó una explicación a los fenómenos y una solución a sus males. El pensamiento mágico, más acentuado en las tribus y en las más antiguas civilizaciones, hizo importante el poder de los conjuros y la influencia de los dioses sobre las pócimas.<&59;/p>&59;<&59;p>&59;Con algunas excepciones, hasta que Paracelso introdujo en terapéutica las sustancias inorgánicas, los medicamentos eran hierbas. Gobernantes estudiosos del tema (el Emperador Rojo -padre de la Herbología china- y Mitrìdates VI -inventor y consumidor consuetudinario de la famosa teriaca- vivieron obsesionados con el temor al envenenamiento. Tanto que el último, septuagenario y derrotado por sus antiguos aliados romanos, trató de envenenarse para acabar con su vida, mas no fue posible pues estaba inmunizado contra los tóxicos&59; tuvo que rogarle a un esclavo que atravesara su pecho con la espada. Dioscórides y Plinio el Viejo eran eruditos conocedores de la botánica&59; el primero escribió la “Materia Médica”, el segundo, la “Historia Natural”.<&59;/p>&59;<&59;p>&59;La aparición de la medicina como oficio, en casos como los de Hipócrates y Galeno, estuvo rodeada de prestigio&59; pero en los más fue tarea de esclavos, labor de sirvientes. Estos colegas de la antigüedad aprendieron a manejar sus propios medicamentos, preparados en algunas trastiendas o “boticas”. Los farmacéuticos se iniciaron como simples dispensadores y tuvieron auge entre los árabes, civilización donde aparecieron también los primeros recetarios, listados de medicinas o primitivas farmacopeas. Pero siempre las mismas hierbas con los mismos hierbateros, para llamar de alguna manera a los empíricos que ejercían artesanalmente la medicina.<&59;/p>&59;<&59;p>&59;Refiriéndose a las curas de su médico tratante, Adriano –considerado por aquel entonces el hombre más poderoso de la tierra– dice las siguientes palabras que fueron consignadas en sus “Memorias”, libro de Marguerite Yourcenar&58; “Es difícil seguir siendo emperador ante un médico, y también es difícil guardar la calidad de hombre. El ojo de Hermógenes sólo ve en mi un saco de humores, una triste amalgama de linfa y de sangre… pero ya no cuento, como Hermógenes finge contar, con las virtudes maravillosas de las plantas y el dosaje exacto de las sales minerales que ha ido a buscar a Oriente”. “Perdono a este buen servidor su esfuerzo por disimularme la muerte… tendré suerte de ser el mejor atendido de los enfermos… pero nada puede exceder de los límites prescritos… mis piernas hinchadas ya no me sostienen…”. La hidropesía llevó a la muerte a este emperador romano, en quien se conjugaron las más excelsas virtudes y los peores vicios, y en pos de una cura imposible, ofrecida por la medicina mágica, no dudó en sacrificar a Antinoor, el mancebo amado, para evitar la llegada de la parca. A pesar de su poder y de su dinero, su fallecimiento ocurrió a la edad de 62 años. Los árabes aportan mucho a la farmacia.<&59;/p>&59;<&59;p>&59;La alquimia, aún con sus errores, es un paso adelante. Aparecen pioneros listados de hierbas medicinales y las primeras boticas. Se respeta y mejora en algo el conocimiento de la antigüedad clásica, se introducen los jarabes, el alcohol, y muchas drogas nuevas, incluso la misma palabra “droga” que designa a los medicamentos. De los territorios del Islam pasa el “Ars Medica” a la Escuela de Salerno. La medicina y los medicamentos se conservan en la Edad Media a través de los monjes copistas y cultivadores de sus jardines botánicos. En el “Regimen Sanitatis Salernitanum” se lee el siguiente verso sobre la “Salvia salvatrix”, cuyo original está por supuesto, en latín&58;<&59;/p>&59;<&59;p>&59;“¿Por qué ha de morir el hombre<&59;br />&59;que en su huerto tiene salvia&63;<&59;br />&59;Para el venir de la muerte<&59;br />&59;No hay medicina en el huerto.<&59;br />&59;La salvia alivia los nervios<&59;br />&59;Y los temblores de manos,<&59;br />&59;Y también quita la fiebre.<&59;br />&59;Salvia salvadora,<&59;br />&59;Conciliadora de la naturaleza”...<&59;/p>&59;
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Document Type: Research Article

Affiliations: Academia Nacional de Medicina

Publication date: January 1, 2003

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